Persona mayor realizando ejercicio como complemento del tratamiento para la hipertensión en Bogotá

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. No modifiques ningún tratamiento por tu cuenta.

Si tu mamá o tu papá ya toma medicamentos para la hipertensión, agregar ejercicio estructurado a su rutina puede bajar aún más su presión arterial. La evidencia muestra que el ejercicio, combinado con los medicamentos habituales, reduce la presión sistólica en promedio 7.9 mmHg y la diastólica en 4.4 mmHg.

Por qué el ejercicio potencia el efecto de los medicamentos

La mayoría de guías internacionales hablan del ejercicio y de los medicamentos por separado. Pero en la vida real, las personas mayores con hipertensión suelen combinar ambas cosas.

Un nuevo análisis sistemático reunió 48 estudios con más de 2.000 participantes adultos que ya tomaban medicamentos antihipertensivos de forma estable. Los investigadores quisieron saber: ¿el ejercicio suma algo más cuando ya estás medicado?

La respuesta es clara: sí. Comparado con continuar solo con el tratamiento habitual, agregar ejercicio estructurado redujo significativamente tanto la presión arterial medida en consultorio como varios indicadores ambulatorios, especialmente la presión diastólica y la presión nocturna.

Además, el estudio encontró mejoras en el peso corporal, el índice de masa corporal, los triglicéridos, el colesterol HDL (el “bueno”), la glucosa en ayunas y la capacidad cardiorrespiratoria.

Qué encontró el estudio

Los investigadores analizaron distintos tipos de ejercicio: aeróbico, de resistencia, combinado, intervalos de alta intensidad y entrenamiento isométrico. Ningún tipo de ejercicio resultó claramente superior a otro para reducir la presión arterial.

Lo importante fue la consistencia: se trataba de programas estructurados, no solo de recomendaciones generales.

Los resultados mostraron reducciones de 7.9 mmHg en la presión sistólica de consultorio y 4.4 mmHg en la diastólica. También hubo mejoras en mediciones de presión arterial nocturna, un indicador especialmente importante porque se relaciona con riesgo cardiovascular.

Qué significa y qué no significa

Este estudio muestra una asociación: las personas que hicieron ejercicio estructurado mientras tomaban sus medicamentos tuvieron, en promedio, mejor control de su presión arterial. Eso no significa que el ejercicio reemplace los medicamentos, ni que funcione igual para todas las personas.

La certeza de la evidencia fue calificada como baja a moderada. Hubo variabilidad entre los estudios y los intervalos de confianza fueron amplios. Es decir: aunque el resultado promedio es prometedor, la respuesta individual puede variar.

Tampoco el estudio evaluó cómo ajustar los medicamentos según el ejercicio realizado. Los autores sugieren que hacen falta estudios que evalúen cómo guiar los ajustes del tratamiento farmacológico con base en el ejercicio.

Lo que sí queda claro: el ejercicio estructurado no es un adorno opcional. Es parte integral del tratamiento.

Qué pasa en Colombia y en Bogotá

En Colombia, cuatro de cada diez adultos tienen hipertensión, proporción que sube al 50% en mayores de 50 años. Para 2018 se reportaron más de 4 millones de personas con hipertensión arterial.

En adultos mayores de 60 años, la tasa de mortalidad por enfermedades hipertensivas aumentó de 126.9 en 2013 a 141.3 defunciones por cada 100 mil habitantes en 2022.

El Ministerio de Salud tiene una Guía de Práctica Clínica de Hipertensión Arterial que incluye recomendaciones sobre prevención, diagnóstico y tratamiento, y promueve hábitos de vida saludables como parte del manejo.

Pero hay una brecha importante: casi la mitad de los hipertensos no están diagnosticados ni siguen tratamiento. Y lograr la meta de presión arterial menor a 140/90 mmHg es especialmente desafiante en personas mayores.

Esta investigación ofrece una estrategia complementaria accesible y potencialmente costo-efectiva para mejorar el control en millones de colombianos.

Qué puede hacer una persona mayor

  • Consulta con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, especialmente si ya tomas medicamentos para la presión arterial.
  • Busca actividades estructuradas: clases grupales, programas supervisados o rutinas con indicaciones claras. El ejercicio “cuando puedas” es valioso, pero los programas estructurados mostraron mejores resultados.
  • Elige el tipo de ejercicio que más disfrutes y puedas mantener: aeróbico (como caminar rápido), de resistencia (con pesas ligeras o bandas elásticas), combinado o intervalos. Ninguno es superior al otro según este estudio.
  • Mantén la constancia. Los beneficios se observaron en personas que siguieron programas regulares, no esporádicos.
  • No modifiques tu medicación por tu cuenta. Si notas cambios en tu presión arterial, coméntalo con tu médico en tu próxima consulta.

Qué pueden hacer la familia y quienes acompañan

  • Pregunta al médico de tu papá o mamá si el ejercicio estructurado podría complementar su tratamiento actual y qué tipo recomienda.
  • Ayuda a buscar opciones accesibles en Bogotá: parques con programas para mayores, centros comunitarios, gimnasios o clubes especializados en personas mayores.
  • Facilita la logística: acompañamiento al lugar de ejercicio, recordatorios en el calendario, ropa y calzado adecuados.
  • Reconoce el esfuerzo y la constancia, no solo los resultados numéricos. El ejercicio trae beneficios más allá de la presión arterial.
  • Revisa juntos las mediciones de presión arterial en casa si el médico lo ha indicado, pero sin alarmas innecesarias. Los cambios toman tiempo.
  • No presiones ni compares. Cada persona tiene su propio ritmo y sus propias metas de salud.

Fuentes

Esto lo trabajamos todos los días en el Club

Club de Bienestar Tiempo y Vida es un espacio en Bogotá para que las personas mayores se mantengan activas, conectadas y con propósito. Todo empieza con una valoración inicial que nos permite orientar la experiencia de cada persona.